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El tal Ubuntu 6

Este blog está dedicado a recomendaciones de cine, música, literatura, tv y ocasionalmente algo de arte contemporáneo, este post es una excepción que he decidido hacer como forma de contribuir a un gran proyecto que ha cambiado mi forma de trabajar: el tal Ubuntu.

Me cuento entre los millones de esclavos cosmopolitas que trabajan durante la mayor parte del día frente a una computadora. No tengo grandes conocimientos en materia de informática, así que soy lo que llaman un usuario promedio. Hasta hace algunos meses, vivía también bajo la dictadura de Microsoft (otros preferirán el yugo de la Mac), tenía Windows como sistema operativo y utilizaba todos sus programas derivados para hacer mi trabajo.

Había escuchado, por ahí, de una alternativa gratuita (más correctamente, lo que llaman open source) llamada Ubuntu o Linux, pero estaba conforme con el sistema “tradicional”, para qué arriesgarme a la experimentación sin sentido.

El sentido llegó gracias a la fatalidad. Siguiendo los designios de alguna criatura del inframundo, mi disco duro decidió morir de un segundo al otro sin motivo aparente, llevándose consigo toda mi música, películas, cuentos, guiones, proyectos, fotos y otras informaciones recopiladas con los años (The horror, the horror!, decía algún personaje de Heart of Darkness, a manera de últimas palabras).

Sin nada que perder y siguiendo la guía de un amigo dado a lo subversivo, decidí (o dejé) que el tal Ubuntu tomara el control de mi, completamente vaciada, PC.

Y así es que ahora vivo en un reino de muchos colores que parece sacado de las más enfermas ensoñaciones de John Lennon: el del Open source, donde el dinero no vale y todos somos amables, felices, rollizos y dados a compartirlo todo (ah!, estos hippies que siempre llevan laptop en sus morrales, que además al abrirse en lugar de soltar la musiquita incomprensible de Windows mejor despiden un olor peculiar de gusto herbal).

El proceso de cambio se inició después de dos o tres preguntas simples y llevó alrededor de 25 minutos. Una vez completado, tras un par de días de experimentación comprobé que en efecto, todas aquellas promesas que pregonaban los pioneros eran verdaderas. Ubuntu es aún más fácil de comprender que Windows (For humans, dice su eslógan).

Todos esos programas y aplicaciones que conocía tan bien fueron sustituidos por otros que hacen exactamente lo mismo, a veces hasta mejor. Y aún si no, está la opción de instalar los que fueron diseñados para el otro sistema operativo (…che Windows).

En Linux todo es modificable. Menús, barras de herramientas, aplicaciones de escritorio, colores, tipografías (todo, de cualquier parte) de forma que el sistema sea verdaderamente único y adaptable a las preferencias y formas de trabajar de cada usuario. En este reino psicodélico, además, no existen los virus (al menos eso es lo que dicen).

El nombre, Ubuntu, viene de un concepto africano que significa “humanidad hacia otros”. La plataforma está construida siguiendo toda una filosofía de elevados preceptos basada en el simple acto de compartir. Alguien lo crea y desarrolla una serie de programas, lo sube a la red para que cualquiera lo utilice sin someterlo a restricciones de copyright. Así los usuarios son libres de modificar el software, mejorarlo y subirlo de nuevo para que a su vez otros lo mejoren aún más.

Desde que lo instalé he enfrentado pocos problemas, todos ellos relacionados más con mi inexperiencia en su uso, y para cada uno he encontrado soluciones en la red, posteadas por la comunidad de usuarios y encontrables al primer googleo. Las actualizaciones me llegan solas cada que son necesarias y hago exactamente lo mismo que hacía con el otro sistema.

En suma, esta alternativa además propone una forma que puede aplicarse a la solución de otros problemas. Recuerdo aquel libro de Wallerstein (sociólogo) titulado Utopística, que habla sobre la crisis del capitalismo como sistema económico. En él propone, aún cuando él lo pone en otros términos, seguir las mismas reglas de funcionamiento que utilizan los hospitales gratuitos para desarrollar nuestra vida económica, el intercambio basado en experiencias y labores por encima del monetario. Ubuntu se mueve en el mismo eje.

Personalmente no soy dado a los activismos de ningún tipo, pero aún así el mero hecho de utilizarlo es además echar a la urna un voto por la necesidad de buscar formas distintas, creativas, para solucionar nuestras necesidades, libres de copyright y otros decretos que te obligan a pagar por cada mínima actualización de los productos y de recurrir a técnicos especializados en las marcas para arreglar cualquier desperfecto.

Miro atrás, al segundo antes de dar el salto tras la dramática y espontánea combustión de mi disco duro, las posibilidades que contemplaba eran pagar a un técnico varios miles de pesos para que me instalara en mi nuevo dispositivo el Windows con todos los programas que necesitara, originales, en bonito empaque, con sendas actualizaciones y ventajas disponibles, o seguir la muda llamada de mi bolsillo y llenarlo de piratería… a final de cuentas, sin nada que perder, me arriesgué a tomar una tercera opción, tildada por la falta de uso común como subversiva, y hasta ahora me funciona más que bien. Ahora mi compu hasta huele mejor.

Aquí un link a la página oficial para más información. Cualquier duda escríbeme a ivsoto@gmail.com

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Hay6 comentarios para este post

  1. Diego dice:

    ¿Se te perdieron los cuentos y los guiones? NO ME JODAS. Yo ya estaría saltando de una barda… Al menos pareces tomarlo con serenidad.

  2. Iván Soto dice:

    El problema es que estoy muy alto, y aquí en mi pueblo no hay bardas de la altura suficiente para cumplir con las expectativas jaja. Recuperé una buena parte al menos, de lo demás todavía me estoy recuperando, así es esto del abarrote supongo…

  3. elsa ivette dice:

    ¡Qué gran mierda! Afortunadamente eres lo suficientemente alto como para no llegar a tales extremos, el suicidio es la salida fácil, dicen las campañas de TV Azteca, ja ja!

    Bueno, bueno, nunca había oído hablar del tal Ubuntu, yo vivo bajo el yugo de Leopard (Mac), qué puedo decir. Pero hablando de open sources y arte libre en la red, te recomiendo este blog: http://www.heroeslocales.com/blog/, tiene links interesantes para descargar de todo (creative commons a todo lo que da) y su premisa básica es “la cultura debe ser libre”, digo, qué mejor recomendación que esa.

    ¡Alejar al arte de reducidos círculos burgueses para hacerlo asequible al lumpemproletariado, cómo no! (jaja… más mamona no me pude escuchar!)

  4. elsa ivette dice:

    “Si no estás haciendo arte con la intención de que lo copien, en realidad no estás haciendo arte para el siglo XXI”.
    - Cory Doctorow, escritor.

  5. Iván Soto dice:

    Oye Elsa, qué buena recomendación la de héroes locales, por ahí me encontré dos o tres cosas de las que no tenía ni idea… chido. Ya lo agregué también a los enlaces recomendados.

  6. elsa ivette dice:

    ¡Excelente, qué bueno que te gustó!

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